Kalejira Al-buk

Kepa Junkera

Con Kalejira Al-Buk, Kepa Junkera regresa Elkar, aprovechando la apertura de los recién renovados estudios en Donostia. La grabación se extendió entre febrero y marzo, con calma y atención al detalle. La portada de Eugenio Lasarte refleja el espíritu viajero del proyecto, mostrando la triki, la alboka y el pandero en escenarios que remiten a paisajes africanos, con músicos en movimiento. El grupo base (Alzola, Rodríguez y Landeta, con Ion Cañaveras al bajo) se mantiene, al que se suman el albokari Ibon Koteron y la txalaparta de Gerla Beti (Perdi y Rubén, de Araia). Se reduce la participación de algunos miembros de Oskorri, mientras se incorporan nuevas voces invitadas y una variedad de instrumentos que van desde percusiones y panderos hasta gaitas y teclados, ampliando notablemente la paleta sonora del disco.

Además, la nómina de letristas se amplía con Edorta Jimenez, David E. Passingham y Andoni Egaña, sumándose a Jon Sarasua, aportando variedad y frescura a los textos de las canciones. En el apartado técnico, César Ibarretxe asume el papel de ingeniero, encargándose tanto de la grabación en estudio como de la supervisión de directos, mientras que Jean Phocas interviene únicamente en la mezcla de un par de composiciones. Kepa decidió incorporar instrumentos tradicionales como la alboka, la txalaparta y el pandero tras una investigación exhaustiva, buscando que las piezas transmitieran la riqueza del folclore vasco y evitar que los arreglos previos, más cercanos al jazz, resultaran previsibles o fríos.

El disco contiene trece composiciones, de las cuales cuatro son instrumentales: “Madagaskar”, que se convirtió en un clásico inmediato; el arin-arin “Ahuntzaren gauerdiko eztula”; el “Fandango”, presente en futuros conciertos; y “Neguko balsa / La valse”, adaptación de una canción de Les Negresses Vertes. Los textos abordan temas diversos: la ciudad de Bilbao, el amor en pareja, los diamantes africanos como metáfora, la tradición cultural frente al dominio estadounidense y episodios históricos como los vertidos del Exxon Valdez. Los ritmos vuelven a las raíces vascas con arin-arins, kalejiras, fandangos y jotas, mientras que otras piezas exploran territorios distintos, como valses o músicas de influencia internacional, consolidando un álbum que equilibra tradición, modernidad y diversidad musical.

Sello discográfico: Elkar. Producción: Kepa Junkera.