Infernuko auspoa

Kepa, Zabaleta eta Motriku

En mayo de 1987, Kepa Junkera entró en los estudios antiguos de Elkar para grabar su primer álbum, y ya contaba con una trayectoria destacable en concursos de trikitixa. Había sido varias veces campeón juvenil de Bizkaia en Zeanuri, superando a contemporáneos como Maurizia, Basilio Txiki o Larrauri, y a los 17 años alcanzó la final de la Euskal Herriko Trikitixa Txapelketa junto a Iñaki Ramos, logrando el segundo puesto en una edición polémica. Además, había colaborado en la grabación de “Alemanian euskaraz” con Oskorri, participando como telonero o invitado especial. Natxo de Felipe lo presentaba como “un joven de Rekalde con un dominio sorprendente de la triki”, y Kepa recuerda que sus primeras pruebas las hizo tocando en un baño mientras el grupo de danzas Beti Jai Alai ensayaba: fue entonces cuando Natxo, intrigado, le preguntó quién era y qué hacía allí. Para la grabación contó con el apoyo de Jean Phocas, ingeniero de Oskorri y Elkar, quien ya trabajaba con artistas como Mikel Laboa, Benito Lertxundi, Ruper Ordorika, Itoiz y Errobi.

Kepa no estaba solo en esta aventura: lo acompañaban sus amigos del barrio, el trikitilari Iñaki Zabaleta y José Mari Santiago, apodado Motriku desde los tiempos del Beti Jai Alai. Ambos vivían cerca de él en Rekalde, separados apenas por una calle, y compartían largas sesiones de práctica y grabación. Motriku recuerda con nostalgia las horas en el estudio y las visitas al restaurante de la Hípica, donde siempre pedían la famosa tarta de queso. “Éramos unos chavales, pero teníamos claro qué queríamos”, comenta.

El álbum contiene ritmos tradicionales vascos: trikitixa, kalejira, fandango, porrusalda y arin-arin, combinados con cinco coplas escritas por el bertsolari Xabier Amuriza. Entre ellas destaca la kalejira “Anbototik Oizera”, que, por un error en la letra, les costó el segundo puesto en la final de 1986. Pese a que los pasacalles tradicionalmente no incluían texto, Kepa y Motriku quisieron innovar. Las canciones recogen referencias geográficas vizcaínas y guipuzcoanas, mencionando localidades como Ondarroa, Lekeitio, Bermeo, Erandio, Santurtzi, Durango o el valle de Arratia, así como montes emblemáticos como Anboto, Oiz, Gorbea, Sollube, Jata, Uzturre y Ernio. También reflejan la vida urbana de Bilbao en esa época, incluyendo sus problemas medioambientales.

Sello discográfico: Elkar. Producción: Kepa Junkera.